Escritor amateur. Estudiante de Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, filósofo en
desarrollo. Lector entusiasta, libre pensador. Budista,
fanático de la literatura épica medieval. Así es él, con esas breves y simples palabras se le puede describir al narrador empedernido, ebrio de placer literario.
Fue
que en el trance que tuve por tanta medicina que me metí, soñé con él, y siéndole infiel. Fue tan real que en el mismo sueño desconfié de lo que veía y
no lo creí sino hasta que toqué su mano que era de carne y hueso.
Estábamos en clase de Historia de México II, la profesora nos sentó en la misma banca, por eso del apellido, él con N y yo con O, en fin, creo que me empezó a llamar la atención con eso de que me hacía los 50 minutos más intrigantes que pude haber tenido en una clase de historia.
Era controversial y fiel a sus ideales, solo que yo le perturbaba algunas veces por algunos aspectos físicos que se desatan en el ser humano cuando existe una liberación de dopamina y pupilas dilatadas, a veces me llamaba: ¡indecente!, pecadora, o alguna sinonimia de esta palabra porque a veces llevaba faldas, tacones, y demás.
Rafael tenía pecas (minúsculas pero tenía), incluso en clase nos pusimos a platicar de sus pecas en lugar de prestar atención al wikilibro de Alcibar, era blanco, ojos avellanados, cabello chino, castaño claro muy suave, tenía un buen perfil, era ñoño pero a veces le entraba al desmán grupal. Estudió en la Secundaria: Iniciación Universitaria de la UNAM como yo. Anteriormente se sentaba en frente de mí, con la pequeña Mariana, y yo con Juan, hasta que Alcibar nos cambió de lugar por segunda ocasión. Creo que le gustaba hacerme reír, él quería que alguna vez nos llamaran la atención y que nos sacaran de clase, me lo dijo, pero Alci bitch lo amaba y nunca nos sacó o llamó la atención. Entrábamos los miércoles de 8:40 a 9:30 y los viernes de 10:20 a 12:00, cuando cerraba el salón H206 empezábamos a escuchar la clase y luego nos poníamos a hacer cosas, él escribiendo cuentos y yo subrayando mi wikilibro pues era obligatorio, cualquier otra cosa, era tan obvio que estábamos jugando y nuestros compañeros solo nos veían feo y decían que nos calláramos pero nunca hicimos caso y nos daba risa, porque ¡oh vamos! Nos sentó hasta atrás. El último día que nos vimos... me miró fijamente y yo ... bueno yo no sabía a donde mirar, si al cielo, o al infierno...
Me dijo; Aída, me dio gusto haberte conocido, pasé ratos muy aburridos y otros muy graciosos en esta clase de los cuales, me tocó estar contigo ... Ya no nos vamos a ver... ¿deberían de enseñarnos a no acostumbrarnos a algo no lo crees?
- A lo que dije;
Era controversial y fiel a sus ideales, solo que yo le perturbaba algunas veces por algunos aspectos físicos que se desatan en el ser humano cuando existe una liberación de dopamina y pupilas dilatadas, a veces me llamaba: ¡indecente!, pecadora, o alguna sinonimia de esta palabra porque a veces llevaba faldas, tacones, y demás.
Rafael tenía pecas (minúsculas pero tenía), incluso en clase nos pusimos a platicar de sus pecas en lugar de prestar atención al wikilibro de Alcibar, era blanco, ojos avellanados, cabello chino, castaño claro muy suave, tenía un buen perfil, era ñoño pero a veces le entraba al desmán grupal. Estudió en la Secundaria: Iniciación Universitaria de la UNAM como yo. Anteriormente se sentaba en frente de mí, con la pequeña Mariana, y yo con Juan, hasta que Alcibar nos cambió de lugar por segunda ocasión. Creo que le gustaba hacerme reír, él quería que alguna vez nos llamaran la atención y que nos sacaran de clase, me lo dijo, pero Alci bitch lo amaba y nunca nos sacó o llamó la atención. Entrábamos los miércoles de 8:40 a 9:30 y los viernes de 10:20 a 12:00, cuando cerraba el salón H206 empezábamos a escuchar la clase y luego nos poníamos a hacer cosas, él escribiendo cuentos y yo subrayando mi wikilibro pues era obligatorio, cualquier otra cosa, era tan obvio que estábamos jugando y nuestros compañeros solo nos veían feo y decían que nos calláramos pero nunca hicimos caso y nos daba risa, porque ¡oh vamos! Nos sentó hasta atrás. El último día que nos vimos... me miró fijamente y yo ... bueno yo no sabía a donde mirar, si al cielo, o al infierno...
Me dijo; Aída, me dio gusto haberte conocido, pasé ratos muy aburridos y otros muy graciosos en esta clase de los cuales, me tocó estar contigo ... Ya no nos vamos a ver... ¿deberían de enseñarnos a no acostumbrarnos a algo no lo crees?
- A lo que dije;
Mi estimado Rafael, sé perfectamente que ... él me interrumpe y dice, ¿me ayudas a quitarme mi sudadera? ... esbocé una sonrisa y le ayudé... dijo, ¡ahh! gracias, perdón... ¿decías?...
Decía que fue un placer haber estado estos meses contigo, algo bueno salió de Alci, y como eres muy extraño, no nos hablaremos aunque nos veamos, te extrañaré... no pude decir más porque sentía un revoltijo de emociones en mi interior, tenía contracciones peristalticas más un horrible nudo en mi garganta. Nos paramos de la banca (eran de dos) al despedirnos él me dijo... ¿te puedo dar un abrazo?, sólo moví la cabeza, fue el abrazo más grande, emotivo y significativo que me hayan dado.
Decía que fue un placer haber estado estos meses contigo, algo bueno salió de Alci, y como eres muy extraño, no nos hablaremos aunque nos veamos, te extrañaré... no pude decir más porque sentía un revoltijo de emociones en mi interior, tenía contracciones peristalticas más un horrible nudo en mi garganta. Nos paramos de la banca (eran de dos) al despedirnos él me dijo... ¿te puedo dar un abrazo?, sólo moví la cabeza, fue el abrazo más grande, emotivo y significativo que me hayan dado.

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