Mi querido amigo próximo, entendería que te sientas soñado, aunque sería una pesadilla, si pudieses, por fa, revuelve la vida. Hay gente que es torva y que también estorba. Vago sin norte, sin liquidez, sin pasaporte lo único que sé es que el ajedrecista nunca supo que, para el tiempo, él era el rey al que había que matar. La ciudad no sabe nada de estas cosas. De noche mi otro yo sale por la ventana. Deberás hacerte cargo, ciudad, de mí. Yo sin Adán:Orar apenas es reconocerse, sané; parar o nada, ni soy. Quiero un amigo en la ciudad, un amigo que me lleve a paso de Cortés a ver el amanecer, a un concierto por la noche, al café Jarocho, al que está en La Roma, en La Condesa, en Santa Fe. Que me haga un té de ajenjo a las 3:50 de la madrugada. Un amigo que se responsabilice de mi suerte una tarde de tristeza, que venga a contarme infinidades literarias de una forma única y especial. Un amigo que me lleve a su casa a escuchar un disco, a bailar un tango. Un sábado ...
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