El olvido empieza la primera vez que eres capaz de responder al silencio con silencio.
No tengo insomnio, estoy en más en tus noches que en mis días, y esto hace que escriba… Escribir es borrar lo empañado del espejo. Escribo para comprobar la existencia de mis otros yo y mis otros yo me dictan para probar mi existencia. Parecía una cálida noche de Octubre, con una luna resplandeciente, llevábamos ya aproximadamente ciento treinta y cinco días que pasaba todo el tiempo en su compañía, excepto las tardes.
Él permitía que le contara historias vandálicas que atentaban contra la salud humana, permitía que leyera sus pocas palabras, como también que le dijera de mis remedios curativos "exóticos", o que una noche empezaba a sonreír de nuevo, un poco, dejaba que lo acompañara todas las noches. Mis noches son tristes cuando él se va, se pierde mi calma, se esfuma mi paz. Ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado. Ahora este amor se sentía como un abismo sin fondo, y en él volvía a hundirme poco a poco, sin que nada ni nadie pueda salvarme.
Cómo te voy a restar importancia, si no la tienes, pero vamos, todos sabemos que el amor es ese espejo imaginario, una mentira piadosa, un caleidoscopio, el amor, ese asesino serial que a todo el mundo le place volver a experimentar una y otra ves, varias veces después de tener las peores caídas, somos masoquistas. Y si tienes la última palabra… no la uses.
La tristeza no es pasajera, es el medio de transporte que muchos usamos.

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