Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro privilegio de cobrar las desazones que nos dan.
Hace una semana, fui con mi madre a compran panesillos de dulce, ahí en El Globo, era viernes 7 de Diciembre, yo acababa de salir de la facultad aproximadamente las 5 de la tarde, una trabajadora de ahí muy sutilmente, se acercó a nosotras mencionando que el pan estaba con descuento, posteriormente me dijo: ¿"Disculpe, señorita es usted doctora"? a lo que contesté: No, ¡estoy en proceso de!, -Dijo; ¿Y ya sabe que especialidad quiere?, dije que quería neurocirugía, pero ¡pff! le expliqué todo el proceso que uno pasa y como es que nos decidimos o no a la especialidad. La señora me vio con una mirada de ternura, dijo que yo sería un muy buen médico, que se veía que no sería negligente, prepotente, que curaría a los más necesitados, a todo aquel que pidiera mi ayuda, y que sería grande, también que me veía linda de médico. No recuerdo con claridad que más me dijo, pero… esas palabras, fueron de una extraña que me llegaron.
A los 4 años, mis padres cuentan anécdotas curiosas de mi, diciendo que creían que sería una monja, bueno una religiosa porque me encantaba ir a toda aquella iglesia que veía… Jajaja ¡que divino! pero no fue así…
Un día ibamos en el carro mis padres y yo rumblo a Plaza Satélite como cada fin, salíamos, pero ese finde fue crítico, ya que pasamos por un hospital (muy bonito, la fachada claro) dije "yo voy a trabajar ahí" a lo que mis padres se burlaron diciendo: "Si, pero de limpieza", supongo que por mi corta edad hicieron ese sarcástico y mordáz comentario a lo que respondí "No, me vocerán como Dra.Aída se le solicita en quirófano 3", anonadados pusieron una cara muy curiosa, fue entonces que prometí, decidí que salvaría vidas cuando éstas esten al borde del abismo.
Cuando emprendí el viaje en las aulas del saber, pasé por muchos altibajos, sobretodo en secundaria (que fui en la UNAM desde entonces), y preparatoria, nunca pensé que el tiempo pasaría tan rápido, mientras iban pasando los grados académicos, y or lógica subiendo el nivel de dificultad, llegué a donde quería y ahora, falta tiempo, sin embargo, estoy lista para seguir en esta guerra tan competitiva, cruel, que me encanta realmente.
Aunque me mata de sueño, de hambre, de cansancio, muchos maestros han querido hacerme claudicar, sin embargo, esto no funciona así, hoy me toca seguir en este camino que elegí, mi meta, es ser una de las mejores medicos de mi ciudad, y si fuera más, ¡que alegría me daría! sin embargo todo es a su tiempo, ¡enhorabuena!, mis padres y especialmente mi creencia en un ser supremo llamado Dios, me han seguido apoyando en este maratónico viaje que emprendí hace ya varios años. Que por cierto mis padres querían que fuera abogada como ellos, ¡pero no! me traumé cuando me llevaban a sus juzgados, audiencias, siempre fui muy tranquila y tímida, en fin… Algún día no muy lejano obtendré un pergamino de piel mejor conocido como título que diga: "Cirujano Médico" por mi benemérita UNAM.


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