Jóvenes del Club Werther juzgando en silencio su vida, y odiando con todo su corazón los pocos estilizados vasos de plástico.… Si es usted un romántico venga a pasar una temporada a mi casa: hay tanta humedad que quedará tuberculoso. Y no hay nada más decimonónico que un tísico...
¡Que introducción tan más rara! nada que ver con lo que vendrá a continuación, pero ya lo he dicho, por algo se empieza … creo.
Y ahí entra una historia...
Te pareces a tu padre, pero vos tenes tus ojillos más claros como tu cabello. Cuando lloras o te ríes y comes, siento que el color se te cae por las mejillas. Mamá tiene que escribir, tiene que hacer cosas que tú no entiendes y que te dan sueño, hambre e inquietud. Eres de color amaranto, y yo desearía que fueras albaricoque, pero tú no entiendes porque no te interesa entender. Mamá tiene que escribir. Mamá tiene que ir a trabajar. Entonces, demandas mi atención y yo, yo no sé qué debo hacer, porque tampoco te entiendo. Hansen se la vive corriendo por toda la casa, juega en el jardín, se mete aquí y allá, tiene alma de explorador, es traviesillo ese niño, aún así es un encanto. Y duermes, y sueñas, mamá ya no escribe, solo quiere quedarse ahí, contigo. ¿Papá? tu padre también me ayuda a entenderlos, a ti y a tu hermano, nuestro deber es salvar vidas, y cuidar de ustedes mis pequeños albaricoques, mi hermosa flor de campo, mi bello saltamontes, su padre y yo estamos cansados después de una jornada de trabajo duro e intenso, ustedes, pasan más tiempo con la abuela que los ama.
Te pareces a tu padre, pero vos tenes tus ojillos más claros como tu cabello. Cuando lloras o te ríes y comes, siento que el color se te cae por las mejillas. Mamá tiene que escribir, tiene que hacer cosas que tú no entiendes y que te dan sueño, hambre e inquietud. Eres de color amaranto, y yo desearía que fueras albaricoque, pero tú no entiendes porque no te interesa entender. Mamá tiene que escribir. Mamá tiene que ir a trabajar. Entonces, demandas mi atención y yo, yo no sé qué debo hacer, porque tampoco te entiendo. Hansen se la vive corriendo por toda la casa, juega en el jardín, se mete aquí y allá, tiene alma de explorador, es traviesillo ese niño, aún así es un encanto. Y duermes, y sueñas, mamá ya no escribe, solo quiere quedarse ahí, contigo. ¿Papá? tu padre también me ayuda a entenderlos, a ti y a tu hermano, nuestro deber es salvar vidas, y cuidar de ustedes mis pequeños albaricoques, mi hermosa flor de campo, mi bello saltamontes, su padre y yo estamos cansados después de una jornada de trabajo duro e intenso, ustedes, pasan más tiempo con la abuela que los ama.
Camila, Hansen, tienen que descansar, mañana será Domingo, recuerden que los domingos son familiares, y como pequeños infantes a estas horas están en su doceavo sueño mientras que duermen yo preparo la cena y él pone la mesa para después probar el postre de caramelo que le gusta tanto… en fin.
Podría contar muchas cosas y esta vida mía que tengo atorada en el cogote y esa pila de trastes que me espera en la cocina y la carne. Pasando a temas que no sean mis albaricoques…
Qué te cuento. Que hace calor. Que tiembla. Que casi nos cae un terremoto, Que llueve, el cielo moja. Que seca el piso. Que últimamente me paso las tardes y las noches en casa. Que no voy al hospital. Que medicina me mata. Que a veces quiero desertar. Que mucha gente y maestros quieren hacerme claudicar. Que voy a triunfar. Que fui a Asturias. Que fui a Viena. Que me han traído una fotografía de Egipto. Que lloró. Que todos los días me dan ganas de rendirme. Que reloj es mi única ancla a la realidad. Que me parece que se me ha secado para siempre el corazón. Que dos albañiles ilegales de Nicaragua y Perú vinieron a arreglarme la pared tirada por la tubería que se rompió. Cualquier día me destierro. Si el mundo se rompiera en pedacitos no me importaría, porque ya no distingo, porque no sé si me queda alguna inclinación o sentimiento, porque me cuesta creerme hasta la verdad del pan que meriendo. Ha sido marzo y casi no lo he sabido. México anda por ahí afuera y yo lo ignoro, con convencimiento. No duermo mucho. Tuiteo. A veces no me acuerdo de comer y cuando me doy cuenta me asalvajo en la cocina hasta extremos The cook, the thief. Tengo tantos libros por leer como boleros por escuchar. Pero ya no se que mas ...
Qué te cuento. Que hace calor. Que tiembla. Que casi nos cae un terremoto, Que llueve, el cielo moja. Que seca el piso. Que últimamente me paso las tardes y las noches en casa. Que no voy al hospital. Que medicina me mata. Que a veces quiero desertar. Que mucha gente y maestros quieren hacerme claudicar. Que voy a triunfar. Que fui a Asturias. Que fui a Viena. Que me han traído una fotografía de Egipto. Que lloró. Que todos los días me dan ganas de rendirme. Que reloj es mi única ancla a la realidad. Que me parece que se me ha secado para siempre el corazón. Que dos albañiles ilegales de Nicaragua y Perú vinieron a arreglarme la pared tirada por la tubería que se rompió. Cualquier día me destierro. Si el mundo se rompiera en pedacitos no me importaría, porque ya no distingo, porque no sé si me queda alguna inclinación o sentimiento, porque me cuesta creerme hasta la verdad del pan que meriendo. Ha sido marzo y casi no lo he sabido. México anda por ahí afuera y yo lo ignoro, con convencimiento. No duermo mucho. Tuiteo. A veces no me acuerdo de comer y cuando me doy cuenta me asalvajo en la cocina hasta extremos The cook, the thief. Tengo tantos libros por leer como boleros por escuchar. Pero ya no se que mas ...

Comentarios
Publicar un comentario