Debido a su exótico color o a su originalidad, el cabello pelirrojo ha sido objeto de fascinación para historiadores, poetas, artistas, científicos. Los historiadores griegos han destacado especialmente que Boudica, o Boadicea (que era más conocida así y que probablemente haya tenido un error de transcripción)… la reina de Celta que lideró una revolución en contra del Imperio Romano, poseía una "gran masa de cabello pelirrojo". Los primeros artistas del cristianismo retrataban a María Magdalena con una llamativa cabellera rojiza (a pesar de que no existe ninguna mención de su cabellera en la Biblia). También el famoso artista Botticelli pintó a la Diosa Venus como una belleza pelirroja en su obra maestra "El nacimiento de Venus".
La reina Elizabeth I de Inglaterra poseía el cabello de ese color, estaba muy de moda en la sociedad londinense.
El cabello pelirrojo se produce como consecuencia de mutaciones recesivas del gen que codifica al receptor de la melanocortina.
1) La cantidad de melanina que se produce (mayor cantidad de melanina produce un color más oscuro; menor cantidad de melanina un cabello más claro).
2) Las cantidades relativas de eumelanina y de feomelanina produce el cabello rubio o pelirrojo. El color de cabello no es solo una curiosidad "académica".
La melanina protege de los efectos perjudiciales de la luz solar. Cabe mencionar que también tiene otras funciones la querida y simpática melanina.
En 1909 Charles y Gertrude Davenport teorizaron sobre la herencia del color de cabello en humanos. El estudio de Davenport se basó en historias familiares enviadas por aficionados sin preparación profesional y que, además desde un punto de vista metodológico era imperfecto; sin embargo sus resultados sugirieron que el cabello pelirrojo era recesivo respecto del negro o el marrón, lo que significaba que una persona debía heredar dos copias del gen que codifica para cabello pelirrojo, uno de cada progenitor, para tener cabello pelirrojo.
Pues será la melanina o lo que quieran... pero no hay que ser poeta o artista para sentir esa atracción a las pelirrojas.
ResponderEliminarTienen un no-sé-qué que qué-sé-yo.
Eso y las pecas...