Cuando
hablan de los libros que me gustan me callo. He pasado muchos años
sintiendo que los libros además de ofrecerme un país para mí sola, me
separaban de los demás, las portadas eras barreras no sólo defensivas
sino agresivamente escupidoras de compañía. Tantos años defendí mi
propiedad espiritual tan dolorosamente conseguida en soledad de la
mirada de los otros. Y entonces me callo.
Cuando hablan de mis libros me callo, como si la esposa de mi amante estuviera comentando delante mía en una reunión de sociedad cosas desacertadas, o falsas, sobre el hombre al que yo amara en la clandestinidad; como si la esposa de mi amante no hubiera paladeado nunca ciertas delicias en las que yo me regodease a placer. Me callo.
Quién necesita saber, o más bien, con quién necesito compartir sino con él. Con él. Y este él van a ser ustedes, porque paso demasiado tiempo delante de la pantalla de mi ordenador, paso demasiado tiempo delante de mis libros, y quién no quiere escupir, de una manera u otra, la belleza que se ha tragado. Así que esto es una escupida. En tu cara, amado mío. Compartamos los libros. Ámame en estos libros. Siempre es mejor un libro. Mi patria son los libros. Frases así digo todo el tiempo, así que voy a intentar hacer una demonstración, que sería algo así como mostrar los monstruos que me han crecido por dentro desde los libros que he leído o que leo. Es todo.
El mundo está lleno de hijos de personas indeseables, dañinas, peligrosas, malditas, hijos de tal por cual. Del tipo de personas que te tratan
mal sin razón alguna, ya sea extraños o maestros, malditos mentores de mierda que son algunos, por no decir la mayoria, que, como consiguiente, te tratan como vil basura, inútil, y demás. No importa lo que les digas o hagas, es imposible
hacerlos razonar, o entablar un diálogo normal, ya que siempre tienen la razón así esten equivocados, a sabiendas de esto, les vale y siempre tendrán la razón, la vida por algun motivo no es del todo simple. Estoy segura de que sabes de lo que hablo, seguramente
has estado alguna vez en una situación parecida. Te puede haber pasado
en una tienda con una dependienta, o con un perfecto extraño en la cola
del supermercado. Los conductores, por ejemplo, suelen ser hijos de puta
sin importar si lo son o no fuera del coche. Es sentarse al volante y
transformarse.
Regresando a los libros, como una historia absurda y sin sentido cambia de un tema a otro de repente y ...He dejado un mensaje de voz que será respondido con un mensaje de
texto.
Cuando hablan de mis libros me callo, como si la esposa de mi amante estuviera comentando delante mía en una reunión de sociedad cosas desacertadas, o falsas, sobre el hombre al que yo amara en la clandestinidad; como si la esposa de mi amante no hubiera paladeado nunca ciertas delicias en las que yo me regodease a placer. Me callo.
Quién necesita saber, o más bien, con quién necesito compartir sino con él. Con él. Y este él van a ser ustedes, porque paso demasiado tiempo delante de la pantalla de mi ordenador, paso demasiado tiempo delante de mis libros, y quién no quiere escupir, de una manera u otra, la belleza que se ha tragado. Así que esto es una escupida. En tu cara, amado mío. Compartamos los libros. Ámame en estos libros. Siempre es mejor un libro. Mi patria son los libros. Frases así digo todo el tiempo, así que voy a intentar hacer una demonstración, que sería algo así como mostrar los monstruos que me han crecido por dentro desde los libros que he leído o que leo. Es todo.

