Tu espera
Han pasado ya 3 meses y medio desde que te conocí,
los llevo anotados en el calendario de Mac.
Llevo pues una cuenta regresiva para cuando estés junto a mi.
No hace falta que sepas con cuando decoro espero tu llegada,
a las seis o seis y media en la estación del tren.
Ahí mi espera se hace alegría,
junto a los rieles con el color del café espumoso,
y ese metal oxidado
que descarapela la pintura de color anís.
Y ese ruido ensordecedor cuando las ruedas del tren pasan por el riel,
es como el llanto fino de un niño en hambre,
hacen de tu espera cansancio inagotable.
Y me trueno los dedos,
Llevo pues una cuenta regresiva para cuando estés junto a mi.
No hace falta que sepas con cuando decoro espero tu llegada,
a las seis o seis y media en la estación del tren.
Ahí mi espera se hace alegría,
junto a los rieles con el color del café espumoso,
y ese metal oxidado
que descarapela la pintura de color anís.
Y ese ruido ensordecedor cuando las ruedas del tren pasan por el riel,
es como el llanto fino de un niño en hambre,
hacen de tu espera cansancio inagotable.
Y me trueno los dedos,
trémulas piernas las mías, que con ansias te esperaban
mirando las manecillas de aquel reloj en mi muñeca,
parecen brazos en la espera de otros brazos,
se juntan y se vuelven a separar como dos enamorados;
así me espera se hace mas agonizante,
te veo a ti, me veo a mi, veo a los dos.
mirando las manecillas de aquel reloj en mi muñeca,
parecen brazos en la espera de otros brazos,
se juntan y se vuelven a separar como dos enamorados;
así me espera se hace mas agonizante,
te veo a ti, me veo a mi, veo a los dos.
Y en la inmensidad del tumulto de gente aglomerada en la parada principal,
así como ves agruparse a los buitres alrededor de la carroña,
mi espera se ha hecho salada.
