La última vez que me escribió. Yo pienso que ser escritor
ha der ser difícil, me pregunto si no se perdió entre tantas mentiras
que me dijo.
La ilusión cumplió sus cuentas del latido a la caricia del dolor. La mirada que despierta guarda en su inocencia todo lo que soy. Cuando en el éter fúlgido y sereno arden los astros por la noche umbría, con ansia inútil suspirando peno. Este bárbaro verdugo me ata con un yugo que poco a poco me mata.
Nos protegió la primavera con una sábana de flores, y el otoño las hojas secas, melancolía en los colores.
La emoción cuadró su rumbo, la cabeza entre los pliegues del amor rompió en la luz un mes de Diciembre y el Tic Tac del mundo no nos dió su aprovación. 5.000 mil años después y aún me busco y me pierdo en el terco misterio del amor y su red.
Me gustaría publicar las cartas que me envió, me gustaría que te dieces cuenta mi amado lector, como caí en sus redes llenas de lujúria y pasión, como penetró mis entrañas para quedarse ahí y ser ese fútil hospedero… Pero a la vez, no, porque soy celosa en ese aspecto y fueron sólo para mi esas mentiras insólitas jamás dichas antes.
Por una parte, los verdugos... como un muro nos separan. Y además, este desdichado corazón me ha hecho una mala jugarreta.
Entre su aurora y mi ocaso el tiempo desaparecería, y era nuestra y era mía, sangre, labio, vino y vaso. Más una erúdita lección literaria de pasión.
Sin embargo… Escribo esto, lo otro... ni por aquí, ni por allá, él, no me hace caso. Simplemente a él, no le importa. Y a mí ¿qué más da esa humilde opinión?.
Sin embargo… Escribo esto, lo otro... ni por aquí, ni por allá, él, no me hace caso. Simplemente a él, no le importa. Y a mí ¿qué más da esa humilde opinión?.
Posteriormente mi buen y execrable hospedero, ya salió de las filas del castillo. Yo… soy una juez demente en su país de amilasa, catalasa…que completamente busca el destierro de Πυγμαλίων. Él, ya lo ha hecho con Γαλατεία… que abyección, que conmiseración.
Me habla repentinamente pero … solo para apoderarse de mis pensamientos de nuevo, y eso…eso ya pasó, eso ya no funcionó.
Pero ante noche…
- Hubo fiesta en las flores, se inundaron los cauces de todos los ríos. Y al unísono, todas las voces hablaron de amor. Entonces, esto me tiene entre el azúl y buenas noches. Los innumerables matíces de histeria y la multitud en formas de locura.
El fastidio de todo lo que se ha probado y el afán de catar algo nuevo han traído consigo el surménage, el nervosismo (si, nervosismo). Por ende una vez más… ya no extraño extrañar, al extraño. Pero él, irá saliendo, de mi cerebro, poco a poco, lento, lento.
Estoy quitándolo todo, me estoy quedando sin nada, arracando las postales, pintando la pared de blanco para escribir otra vez.
Yo creo que el amor es como Don Quijote, cuando recobra el juicio, es para morir.
Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren. De nuevo regrese y no sé si es Baires o Madrid.
Estoy quitándolo todo, me estoy quedando sin nada, arracando las postales, pintando la pared de blanco para escribir otra vez.
Yo creo que el amor es como Don Quijote, cuando recobra el juicio, es para morir.


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